Filosofía de la Consejería
Mi filosofía de la consejería es un tapiz sagrado tejido con los hilos de mi fe, experiencias de aprendizaje y creencias pedagógicas. Dentro de este marco místico, la Teoría del Desarrollo Cognitivo, la Teoría del Nivel Conceptual, el Desarrollo Psicológico Deliberado (DPD) y la integración de nuevos comportamientos positivos de fe y aprendizaje forman la constelación que me guía. Como cristiana y consejera, mi papel trasciende los límites de la educación formal. Es mi llamado divino crear un entorno empático y acogedor donde los clientes puedan embarcarse en un viaje de desarrollo holístico, mezclando armoniosamente fe y aprendizaje, pensamiento crítico, creatividad, toma de riesgos, colaboración, y empoderamiento del aconsejado.
Marco Teórico
En el reino de las ciencias humanas, liderar cursos a nivel de posgrado y universitario es como guiar almas a través de un laberinto de teorías, fomentando el pensamiento independiente y nutriendo una relación positiva incondicional. Este cambio místico enfatiza la evolución de la psique y la cognición. Psicológico porque cada individuo se embarca en una búsqueda para descubrir su verdadera esencia, y cognitivo, porque dentro de cada persona reside el poder latente para desarrollar sus propios procesos de pensamiento y enriquecer su aprendizaje. Cada alma posee una voz interior, un susurro sagrado que la guía hacia lo que funcionará y lo que no funcionará en sus vidas. Así, los individuos pueden elaborar un plan de acción sintonizado con los llamados sagrados de sus corazones.
Los seres humanos poseen una estructura cognitiva compleja, semejante a una red etérea, capaz de organizar vastos volúmenes de información en una explicación coherente, integrada, diferenciada y significativa. Esta red de comprensión les permite resolver sus propios dilemas desde dentro y como miembros integrales de su sociedad y cultura. El viaje de aprendizaje es, en esencia, una odisea de autodirección y colaboración profunda.
El primer paso en este encantador viaje es reconocer que los seres humanos tienen la capacidad divina de crear su propia felicidad. Lo único que necesitamos para comenzar el proceso de sanación es encontrar consuelo al encontrar un lugar al cual pertenecer. Ya sea un cónyuge, hijos, padres o amigos, la esencia de pertenecer es universal. Para encontrar y mantener a esas personas que nos abrazan con la calidez de la vida, necesitamos reconocer que tanto las imperfecciones como las perfecciones son intrínsecas a la experiencia humana. Nadie es imperfecto; más bien, todos encarnamos la perfección a través del tapiz de nuestras imperfecciones.
La belleza de nuestras imperfecciones radica en reconocerlas, permitiéndonos abordar los defectos de los demás con indulgencia y compasión. A medida que profundizamos en las imperfecciones de los demás, podemos descubrir la sabiduría para examinar las nuestras con amor y ternura.
En conclusión, la educación formal, las filosofías, los sistemas de creencias y los libros no definen la totalidad de nuestro ser. Estamos dotados de fe que fortalece nuestro ser interior. Esta es la herramienta mística que nos ayuda a descubrir nuestras idiosincrasias, cualidades y defectos. Cuando necesitamos orientación, apoyo y un oído abierto, debemos buscar ayuda, sabiendo que podemos requerir un guía. Al acercarnos a un consejero profesional, debemos considerar que su orientación puede ayudar a clarificar nuestro camino, ya que ya estamos equipados con lo que necesitamos para continuar nuestro viaje de sanación.
Eugenia Morefield, LPC 23 de febrero de 2025